Colombia debe mejorar su capacidad ofensiva.

El embajador en EE. UU. dice: se debe hacer para que Venezuela piense dos veces si quiere atacarnos.

¿Cómo se ha sentido de diplomático?

A veces como la casita roja de Davivienda, en el lugar equivocado.

¿Y eso como por qué?

Porque soy una persona muy franca. Digo las cosas directamente, y la diplomacia es exactamente lo contrario. Pero aquí los americanos agradecen esa franqueza, después de años en los que les decían una cosa y hacían otra, como en el Gobierno pasado. Esta franqueza la sienten como un aire fresco. Pero es difícil. Me ha tocado morderme la lengua muchas veces.

¿La declaración suya de que en la solución con Venezuela caben todas las fórmulas posibles, fue parte de su espontaneidad, o estaba libreteada con el Presidente?

No. Es la respuesta lógica. Pero no se tuvo en cuenta lo que yo decía después, que había que presionar más política y económicamente a Venezuela. Quedó como si esa fuera la única opción, cuando no solo no lo es, sino que hay muchísimas otras salidas.

Pero digamos que cuando usted dice que no hay que descartar ninguna opción, sí se refería a que no está excluida la militar…

Colombia jamás ha tenido esa mirada. Distinto de esa vía, es muchísimo lo que todavía se puede hacer. En un desayuno precisamente en el Departamento de Estado con diplomáticos, incluso, contrarios a cualquier tema militar decían que esa es la respuesta tradicional, la respuesta obvia en una negociación para lograr un objetivo, dejando todo abierto a la discusión. Ese es el sentido que he debido explicar y no el que finalmente se interpretó, que fue equivocado.

¿Debe ser función de un embajador ante los Estados Unidos entonarse con las cosas que ese gobierno quiere de Colombia, que no necesariamente son las que nos convienen?

Están abiertos a las discusiones que nosotros planteemos. Pero es que los temas que nos ocupan son absolutamente obvios. Colombia no puede sobrevivir con 200.000 hectáreas de coca. Nos volvemos un narco-Estado. En cuanto a Venezuela, ya el canciller está hablando de que vamos para cuatro millones de inmigrantes en los próximos dos años. Eso desestabiliza por completo a Colombia.